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Derechos de las etnias. Los derechos de las 56 etnias que están presentes en el país deben establecerse sin menoscabo y de manera íntegra. Son derechos que deben construirse a partir de garantizar la diversidad y pluralidad cultural que representan cada una de las 56 etnias. Son derechos que deben definirse a partir de la consulta y el análisis de las propuestas que surjan de esa diversidad. Son los indígenas y sus comunidades los verdaderos sujetos del proceso de construcción, reivindicación y gestión de sus derechos. No podría confundirse la solución pacífica y política que debe darse, sin la menor duda, al conflicto armado planteado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional con la solución total y cabal de los derechos indígenas. Los derechos indígenas representan un problema de raíz cultural multiétnica, de profundas, muy antiguas, pero muy vigentes consecuencias económicas, políticas y sociales.
Los derechos indígenas deben garantizarse para todas las etnias del país que, desde luego, no se circunscriben ni geográfica ni culturalmente a las comunidades zapatistas en Chiapas. |
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Cultura e identidad nacionales. México es un país predominante mestizo, es decir, racialmente fruto de dos grandes vertientes históricas: las indígenas precortesianas y la española. A ellas se sumaron otras determinaciones que, sin embargo, no se sobreponen sino que se resuelven en este mestizaje primordial. Ello tiene implicaciones importantes en la configuración de nuestra cultura y de nuestra identidad. La larga construcción de nuestra independencia primero, y del Estado- nación soberano después, dejó huellas visibles en nuestra relación con el exterior al ser objeto, por ejemplo, de dos invasiones importantes durante el siglo 19: la norteamericana y la francesa. Durante el siglo veinte, la permanencia del PRI durante 70 años en el poder ha producido una confusión en muchos pobladores que identifican algunos valores nacionales con un determinado régimen político, el del PRI. Los actuales procesos de globalización, que incluyen el ámbito cultural, también dejan una secuela que no esclarece el proceso de construcción de identidades.
Reivindicamos, entonces, que la identidad nacional requiere integrar sus componentes raciales, culturales, soberanos y políticos, para afirmarse como un pueblo identificado con los valores que derivan de su historia toda, así como de los valores que deben crearse y recrearse a la luz de los retos que implica vivir en sociedad en el próximo siglo.
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